Entre la literatura y la retórica
- marco
regalado
Escritor, político y
orador romano. Hoy en día, la obra de Marco Tulio Cicerón casi pasa
desapercibida o es visitada muy de paso, muy de referencia; pero se debería ir
a conocerla un poco más, sobre todo, en las escuelas de Derecho, donde hasta me
atrevería a afirmar, que ni los abogados lo hacen o lo conocen, si bien, sólo
se menciona en la Historia del Derecho.
Aunque su carrera
política fue notable, Cicerón es especialmente conocido como el orador más
elocuente de Roma y como hombre de derecho y de letras, ya lo decíamos. Nació
en Arpinum (actualmente Arpino, Italia) y en su juventud estudió derecho,
oratoria, literatura y filosofía en Roma.
Cicerón creó un elaborado
estilo prosístico que combina claridad y elocuencia, y que se ha convertido en
uno de los modelos por medio de los que se juzga toda la demás prosa latina. Su
obra contribuyó mucho al enriquecimiento del vocabulario de su propio lenguaje.
Los escritos de Cicerón
tratan sobre muchos temas, por ejemplo, sus obras filosóficas revelan su
creencia en Dios y en el libre albedrío; casi todos sus trabajos se basan en
fuentes griegas y, por lo tanto, aparte de su valor intrínseco, tienen uno
añadido como es el de haber divulgado y preservado la filosofía griega que, de
no haber sido por él, tal vez, se hubiera perdido.
A partir del 45 a.C. y de
la muerte de su hija Tulia, Cicerón se retiró de la política para dedicarse por
completo a sus escritos literarios y filosóficos. Destacan sus tratados “De
Legibus” (Sobre las leyes), “De Officiis” (Sobre el deber), y “De
Natura Deorum” (Sobre la naturaleza de los dioses).
Su obra influyó mucho en
el poeta italiano Petrarca y en otros escritores del renacimiento. Sus obras
retóricas, escritas en forma de diálogo, en especial “De Oratore” (Sobre la
retórica), tienen gran valor como modelos de una consumada retórica y
como una rica fuente de material histórico. La más famosas de sus piezas de
oratoria son las cuatro contra Catilia, conocidas por “Catiliniarias”, y
las catorce contra Marco Antonio conocidas por “Filípicas”.
Entre las obras menores
de Cicerón, los tratados “De Senectute” (Sobre la vejez) y “De
Amicitia” (Sobre la amistad) siempre han sido admirados por su estilo
cultivado. Muy importantes son cuatro colecciones de cartas escritas por
Cicerón a sus conocidos y amigos. Estas cartas constituyen una revelación
espontánea de su autor y una excelente fuente de información sobre la política
y las costumbres de la antigua Roma, y se ocupan de temas que van desde la
filosofía y la literatura, hasta las cuestiones familiares.
La familia de Cicerón no
era rica ni aristocrática y a pesar de ello, realizó estudios como un patricio.
Acerca de su trayectoria política, se dice que tras una breve carrera militar y
tres años de experiencia como abogado que defendía a ciudadanos privados, viajó
a Grecia y Asia, donde continuó sus estudios; regresó a Roma en el 77 a.C. y comenzó
su carrera política; y en el 74 a.C. fue elegido miembro del Senado.
Aunque la familia de
Cicerón no pertenecía a la aristocracia romana, los patricios más ricos y
poderosos de Roma le apoyaron en su candidatura al consulado en el 64 a.C. por
el gran desagrado que les producía el otro candidato, aristocrático, pero menos
respetable, Lucio Sergio Catilina. Fue elegido Cicerón, y Catilina volvió a
intentarlo al año siguiente con los mismos resultados.
Entonces, airado,
organizó una conspiración para derribar el gobierno. Cicerón controló la
situación, detuvo y ejecutó a varios de los partidarios de Catilina y a éste lo
expulsó del Senado con una ardiente soflama conocida como Catilinarias.
Julio César y otros
senadores romanos sostuvieron que Cicerón había obrado con excesiva dureza, sin
proporcionar las debidas garantías legales a los conspiradores, como resultado
de esto, en el 58 a.C., Cicerón se vio obligado a exiliarse. Tras un año en
Macedonia fue perdonado por el general romano Pompeyo el Grande, Cicerón se
dedicó a la literatura hasta el 51 a.C., cuando aceptó el encargo de gobernar
la provincia romana de Cilicia como procónsul. Regresó a Roma en el 50 a.C. y
se unió a Pompeyo, que se había convertido en el mayor enemigo de Julio César.
Cuando César derrotó a Pompeyo, en el 48 a.C., Cicerón comprendió que continuar
con la resistencia a César era inútil, y aceptó su amistad, aunque mientras
César fue dictador de Roma, Cicerón vivió apartado de la vida política
dedicándose a escribir.
Después del asesinato de
César, en el 44 a.C., Cicerón retornó a la política. Esperando ver la
restauración de la República, apoyó al hijo adoptivo de César, Octavio, y más
tarde al emperador Augusto, en sus luchas contra el cónsul romano Marco
Antonio. Sin embargo, Octavio y Marco Antonio se reconciliaron. Siempre fiel al
sueño de querer ver la restauración de la República Romana, Cicerón fue
ejecutado como enemigo del Estado, el 7 de diciembre del 43 a.C.
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- Fuentes:
- 1)Biografías
y vidas
2)EPDLP
3)Imagen: "Busto de Cicerón"
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