martes, 28 de abril de 2020

ROBERTO BOLAÑO (Tres poemas de detectives salvajes…)





Recopilación de Marco Antonio Regalado


Escritor, novelista y poeta chileno nació en Santiago, un 28 de abril en 1953. Residenciado en México desde los quince años, suspendió pronto los estudios académicos para dedicarse de lleno a la actividad intelectual. Fue un infatigable lector y trabajó como articulista en varios medios periodísticos mexicanos. Regresó a Chile donde militó en la izquierda, razón por la cual debió exiliarse en El Salvador. Viajó luego por diferentes países europeos fijando su residencia definitiva en España, donde contrajo matrimonio. Es autor de los poemarios "Los perros románticos" 2000 y "Tres" 2000, y de las  novelas La pista de hielo 1993, Monsieur Pain 1999, La literatura nazi en América 1996, Estrella distante  1996, Los detectives salvajes 1998, con la  que obtuvo el Premio Herralde 1999, el Premio Rómulo Gallegos 1999 y el Premio del Consejo del Libro de Chile en el mismo año.  Con el libro de relatos Llamadas telefónicas, fue galardonado con el Premio Municipal de Santiago de Chile en 1998. Además, publicó otros libros de poesía en editoriales marginales. Falleció en julio de 2003.




LOS DETECTIVES


Soñé con detectives perdidos en la ciudad oscura.

Oí sus gemidos, sus náuseas, la delicadeza

de sus fugas.

Soñé con dos pintores que aún no tenían

40 años cuando Colón

descubrió América.

(Uno clásico, intemporal, el otro

moderno siempre,

como la mierda.)

Soñé con una huella luminosa,

la senda de las serpientes

recorrida una y otra vez

por detectives

absolutamente desesperados.

Soñé con un caso difícil,

vi los pasillos llenos de policías,

vi los cuestionarios que nadie resuelve,

los archivos ignominiosos,

y luego vi al detective

volver al lugar del crimen

solo y tranquilo

como en las peores pesadillas,

lo vi sentarse en el suelo y fumar

en un dormitorio con sangre seca

mientras las agujas del reloj

viajaban encogidas por la noche

interminable.





LOS DETECTIVES PERDIDOS



Los detectives perdidos en la ciudad oscura.

Oí sus gemidos.

Oí sus pasos en el Teatro de la Juventud.

Una voz que avanza como una flecha.

Sombra de cafés y parques

frecuentados en la adolescencia.

Los detectives que observan

sus manos abiertas,

el destino manchado con la propia sangre.

Y tú no puedes ni siquiera recordar

en dónde estuvo la herida,

los rostros que una vez amaste,

la mujer que te salvó la vida.





LOS DETECTIVES HELADOS 



Soñé con detectives helados, detectives latinoamericanos

que intentaban mantener los ojos abiertos

en medio del sueño.

Soñé con crímenes horribles

Y con tipos cuidadosos

que procuraban no pisar los charcos de sangre

y al mismo tiempo abarcar con una sola mirada

el escenario del crimen.

Soñé con detectives perdidos

en el espejo convexo de los Arnolfini:

nuestra época, nuestras perspectivas,

nuestros modelos del Espanto.



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