“El sentido de la vista”
- marco
regalado
"…Los amantes
incorporan el mundo entero a su totalidad. Todas las imágenes clásicas de la
poesía amorosa lo confirman. El río, el bosque, el cielo, los minerales de la
tierra, el gusano de seda, las estrellas, la rana, el búho, la luna, demuestran
el amor del poeta. La poesía expresa la aspiración a esa correspondencia, pero
es la pasión la que la crea. La pasión aspira a incluir el mundo entero en el
acto de amar. El hecho de querer hacer el amor en el mar, volando por el cielo,
en esta ciudad, en aquel campo, sobre la arena, entre las hojas caídas, con
sal, con aceite, con frutas, en la nieve, etc., no significa que se precisen
nuevos estímulos, sino que expresa una verdad que es inseparable de la pasión.
La totalidad de los amantes se extiende, de manera diferente, a fin de incluir
el mundo social. Todos los actos, cuando son voluntarios, se llevan a cabo en
nombre de la persona amada. Lo que el amante cambia entonces en el mundo es una
expresión de su pasión. (...) La totalidad de la pasión oprime (o socava) al
mundo. Los amantes se aman con el mundo. (Al igual se podría decir que con todo
su corazón o con sus caricias.) El mundo es la forma de su pasión, y todos los
sucesos que experimentan o imaginan constituyen la iconografía de su pasión.
Por eso la pasión está dispuesta a arriesgar la vida. Se diría que la vida es
tan sólo la forma de la pasión…"
John Berger nació en
Londres un 5 de noviembre de 1926 y falleció un 2 de enero de 2017 en Paris,
Francia. Inició su vida profesional como pintor y profesor de dibujo. Las
marcas de la guerra en el futuro incierto de su padre, el radicalismo político
postergado de su madre y la dureza de la escolaridad británica lo hicieron
anarquista a los quince años, desertor del preparatorio de Oxford a los
dieciséis, y alumno rebelde más tarde en la Escuela Central de Bellas Artes.
Después del fin de la guerra, su fe marxista, otra escuela de arte, esta vez en
Chelsea con profesores artistas como Henry Moore, y el primer oficio, una
columna semanal de crítica de arte en el ‘New Statesman’ y el ‘Tribune’,
editado por George Orwell.
Su primera novela, “Un
pintor de nuestro tiempo”, fue duramente criticada por su aparente simpatía con
la dirigencia húngara prosoviética; y su ensayo “Modos de ver”,
libro de referencia para toda una generación de historiadores de arte, fue un
éxito inesperado. Recibió el Premio Booker por su novela “G”,
donando sus beneficios en parte a las Panteras Negras. Más tarde se exilió
definitivamente en el continente europeo, en una pequeña comunidad de campesinos
en los Alpes y en sus últimos años dividiendo su vida entre un suburbio
parisino durante el invierno y el pueblo alpino en verano.
Las novelas de Berger
hablan de una dialéctica moderna implacable entre memoria y pérdida, progreso y
nueva barbarie. Su trilogía “De sus fatigas”, compuesta de “Puerca
tierra” (1979), “Una vez en Europa” (1983)
y “Lila y Flag” (1990), es una extendida meditación
sobre el camino del campesino que cambia una pobreza por otra en la ciudad. Su
novela: “King” es el destino último de la diáspora
rural y la contracara más atroz de la utopía urbana. Fue uno de los novelistas
y ensayistas más originales y relevantes del mundo anglosajón.
Tres libros básicos de la
obra de John Berger podrían ser: “Modos de ver”, “El
sentido de la vista” y “King”, por supuesto,
esto es arbitrario ya que podríamos sumar su trilogía “De sus
fatigas”, lo cierto es que Berger es un autor para no pasar por alto y
leer sus obras lo más seguido que se pueda, no sólo por dibujantes, pintores e
historiadores del arte, sino por todos.
__________________________
- *“El
sentido de la vista” (fragmento).
- Imagen:
Plumas libres

No hay comentarios.:
Publicar un comentario