Reseña y selección: Marco Antonio Regalado.
A
Ricardo Pérez Campos (o El Smith, como a veces le gusta presentarse) lo conocí
a inicios del 2016, cuando realizábamos las sesiones de Los Nuevos Beats, en el
antro cultural de Kenia Citlali Mendieta llamado El Monotipo, su lectura logró
llamar la atención de los parroquianos presentes y la mía propia, no se trataba
de alguien que comenzaba en las letras, sino de alguien consciente de lo que
hacía y ya con cierta experiencia en la escritura; sus textos denotaban
academia e influencia de buenos autores, y mucho de creatividad. Al terminar la
sesión conversamos, en nuestra platica también estaba el Maestro López, algunos
miembros del Colectivo Génesis y otros invitados. Muy pronto nos hicimos
amigos, la libación del té de cebada y las bebidas espirituosas ayudaron.
En sus
propias palabras, Ricardo refiere ser: “Originario de Morelia, Michoacán,
México. Desde muy joven con gusto por la educación y la docencia. Ingeniero en
Sistemas Computacionales, egresado del Instituto Tecnológico de Morelia.
Profesor de inglés, Maestro en Educación por la Universidad Interamericana para
el Desarrollo y Doctorado en Ciencias de la Educación por la Universidad
Santander. En resumen, docente, narrador y poeta, actor de teatro, cantante de
bar y borracho semi-profesional”.
De esa
lectura supe que tenía un blog: “Desde la barra”, donde firmaba como “El
Borracho”; o El Esmith, ya que ese es su nombre de cantautor, si también es
cantautor, uno de esos trovadores que, de vez en vez, cantan en los bares y
cafés del centro y de la periferia, tiene un gusto por la música de tipo
urbano, la cual, suele interpretar muy bien, aparte de sus composiciones, la
música de Armando Palomas, Botellita de Jerez, y otros. Aun cuando no le gusta
la Trova, trae en su repetitorio dos o tres canciones de ese estilo que nunca
están de más, por aquello de que alguna dama le pida cantarlas. Pero no sólo
eso, también actúa, ha participado con la Compañía Teatral Foro 4, así como con
el Grupo Uno Más Otros de Alan Delgado. Ha sido El Padre Rentería, en Pedro
Páramo; Lucas Lucatero, otro personaje de Juan Rulfo que le ha traído muy
buenos comentarios; ha estado en Marcelino, Pan y Vino; entre otras.
En el
2019, la amistad nos llevó a emprender una aventura como editores e iniciamos
una nueva época de La Caja de Pandora, Ediciones. A Ricardo, no sólo se le da
la narración, también escribe poesía y, no lo hace nada mal. En su primera
entrega, su trabajo se inscribe en torno al mito griego, pero sus palabras son
un reflejo de la cotidianidad que vive, un juego entre el erotismo y la
perversidad femenina; esa presencia femenina que siempre nos está observando
desde el fondo de las palabras de Ricardo. A continuación, les compartimos seis
poemas, de su ópera primera publicada, “Mitologías”.
Aquí sus poemas:
VENUS
Muy
cerca de abril vienes a mi encuentro
Me
miro en el fondo de tus ojos
sobre
la plata bruñida del espejo
Tomas
mi mano
huimos
del frío
me
conduces dentro
Cabellos
de fuego
sombras
irreales danzan
sobre
las paredes y en el suelo
Caricias
líquidas
mi
lengua dibuja las líneas de tu cara
Toda
tú / llena de vida
Toda
tú / llena de gracia
El
lago de la noche nos envuelve
yo me
hundo nuevamente
en tu
mirada
En
este jardín nos pertenecemos
Jugamos
a gritarnos nuestros nombres nuevos
jugamos
a ser lo que nos viene en gana
A la
mitad de la noche nace el día
y te
muerdo
y
reconozco
sabes
a fruta madura
prohibida
macerada
Los
dos somos alimento para nuestras almas
en mi
lengua
el
ouroboros comienza
y mi
voz
se
alarga
ANTES
DE LA CREACIÓN
Me
niego a escribir apresurado
si se
necesita cincelar con besos los confines de tu cuerpo
jugar
al escultor
y
crearte a semejanza
de un
sueño que te vio en mis sueños
Dibujé
tus ojos grandes sobre el lienzo
tus
lunares
tu
sonrisa
tu
crueldad
y tu
silencio
A
punto de soplar mi aliento en tus pulmones
me
detiene la duda
la
ironía
Si te
condena a morir y a sufrir pérdidas
¿para
qué darte la vida?
GÉNESIS
En el
principio
Yo
las
tinieblas
Robé
la luz del astro llameante
encendí
la tea
Soledad
se cobijó entre mis brazos
sin
que me diera cuenta
Se
apretaba a mi cuerpo
El
calor de sus senos
abrigó
mis costillas
y mis
sueños
El
frío de la noche intentó colarse
entre
soledad y mis cansados huesos
Ella
dormía sin sobresaltos
yo no
dormía porque pensaba en ella
Abrí
los ojos para contemplarla
¿quién
podría imaginar en ese mar en calma
la
posibilidad de la tormenta?
rizos
nocturnos
se le
enredaban detrás de la oreja
en sus
labios se desperezaba
una
sonrisa
que
nacía
apenas
EL
AUTÓMATA
Un pie
sigue al otro
―y
como otros―
va
hundiéndose en las viejas huellas
El
autómata que soy sigue una línea recta
se
enciende a intervalos para que la vea
He
caminado mucho
pero
no sé reconocer el mundo
escucho
a los que dicen que avanzamos
hacia
un destino que nunca llega
“He
aquí el camino / la verdad y la vida”
dicen
las voces
surgidas
de aquella niebla
Mis
compañeros
―ciegos
como yo―
caminan
a tientas
TODOS TUS NOMBRES
Desde
entonces
desde el
origen
y
desde antes
te
adivino peligrosa
y
amenazante
Y aún
ahora
temo
me devores la vida
la
razón
y los
instantes
Eres
la sombra que habita mi sombra
eres
el miedo que arropa mi miedo
ninfa
de la luz
bacante
dueña
de mi mal y de mis rezos
Me
despertó la noche
―pidió
un nombre por el cual poder llamarte―
mi
locura comenzó a gritar
todos
los nombres que de ti conozco
Eres
Lilith
que va
bebiendo
la
savia de la vida poco a poco
eres
Pandora
acechándome
en la caja
mojándome
de besos el cerrojo
eres
Helena y su belleza
Dalila
que
sonríe cuando me miente
Herodías
y Salomé
que
engañan
eres
al final
la
soledad que beso
y roba
el sueño que guardé en mi almohada
CONCLUYO
Concluyo
después
de otro amanecer
cuando
despiertan tus olores en mis sueños
tus
sonidos y tu súplica
¿Qué
sé de ti?
Apenas
tu nombre y tus edades
pero
nada que algo signifique y nos vincule
más
allá
de
estos arranques pasionales
Ignoramos
el dolor que siente el otro
el
color que tiñe nuestras cicatrices
Hoy
intenté
llamarte por tu nombre ―el verdadero―
me di
cuenta que nunca aprendí a escribirlo
y que
tú apenas puedes balbucear el nuestro
Éramos
amantes
Tú
Afrodita
yo
Dionisos
Nos
burlábamos juntos de los mortales
que
piensan que el amor es algo verdadero
Nos
embriagábamos cantando loas
bailábamos
la danza del amor extático
Ménade
mayor
sacerdotisa
la que
preside los oficios
y gime
los excesos de los coros báquicos
Ven
toma
mi mano
bebamos
del vaso de la despedida
Nos
decimos adiós como otras veces
como
hicimos en noviembre y en febrero
Allá
afuera la fiesta de la carne bulle
aquí
adentro se recita el balbuceo
Y sigo
aquí bebiendo lo que resta
mientras
obligo a mi mano a marcar el punto final en esta historia
Y sigo
aquí bebiendo lo que resta
mientras
obligo a mi mano a marcar el punto final
Y sigo
aquí bebiendo lo que resta
Y sigo
aquí bebiendo
Y sigo
aquí
Sigo
________
Imagen: Abdías Martínez
Textos: Ricardo Pérez Campos,
"Mitologías", La Caja de Pándora, Ediciones, Méx., 2019.



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