Texto de Marco Antonio Regalado
Maria Luisa Bombal es una de las escritoras chilenas que perteneció a la
narrativa de la llamada ‘Generación de 1942’; una generación de escritores en
la que destaca, la presencia de lo tradicional, junto al elemento social y lo
innovadoramente creativo, de lo que eran características comunes a pesar de las
distancias entre sus autores, muy a menudo se ven muy diversos. Varias veces se
censuró la obra de María Luisa Bombal, injustamente, por su falta de
compromiso, pero que en realidad se adentra en la condición de lo femenino y
resalta su radical soledad ante a ‘la racionalidad masculina’ de aquellos años
que domina el esqueleto social, empleando para ello técnicas narrativas
renovadoras –una de ellas el surrealismo narrativo– que profundizan en
la psicología de sus personajes y se alejan del realismo.
Lo
más destacado de su producción se halla reunido en “La última niebla” (1934) y “La amortajada” (1941); en 1942 recibiría el Premio
Municipal de Novela por la edición chilena de ambos libros. Estas dos obras
marcaron la renovación de la novela latinoamericana, ya que respondían a una
idea diferente de lo que debía ser la narración, y anticiparon el clima que
está en la base del movimiento de literatura fantástica que promoverían Borges
y Adolfo Bioy Casares en los años cuarenta. Ahora les comparto un fragmento de “La última niebla”, para mí, su mejor
novela, sin menospreciar “La amortajada”:
"Noche a noche
oigo a lo lejos pasar todos los trenes. Veo en seguida el amanecer infiltrar,
lentamente, en el cuarto, una luz sucia y triste. Oigo a las campanas del
pueblo dar todas las horas, llamar a todas las misas, desde la misa de seis,
adonde corren mi suegra y dos criadas viejas. Oigo el aliento acompasado de
Daniel y su difícil despertar. Cuando él se incorpora en el lecho, cierro los
ojos y finjo dormir. Durante el día no lloro. No puedo llorar. Escalofríos me
empuñan de golpe, a cada segundo, para traspasarme de pies a cabeza con la
rapidez de un relámpago. Tengo la sensación de vivir estremecida. ¡Si pudiera enfermarme
de verdad! Con todas mis fuerzas anhelo que una fiebre o algún dolor muy fuerte
vengan a interponerse unos días entre mi duda y yo. Y me dije: Si olvidara, si
olvidara todo; mi aventura, mi amor, mi tormento. Si me resignara a vivir como
antes de mi viaje a la ciudad, tal vez recobraría la paz..."
En
estas obras, María Luisa Bombal rechazó la novela como mera narración de los
hechos, abandonó el relato testimonial (naturalista) y se acercó poéticamente a
las motivaciones ocultas de la conciencia individual. Aunque algunos críticos
tildaron su obra de "no comprometida" con la realidad, sus textos
constituyen un documento para la historia social y cultural de Latinoamérica.
En sus obras se repiten situaciones de pérdida, acoso y búsqueda en sus protagonistas,
reflejando el conflicto entre lo femenino y lo masculino.
Sobre
la novela "La última niebla", podemos decir (sin ánimos de quemar o
quemar la trama, en todo caso, les recomiendo leer la obra, todo lo que yo
pueda decir aquí, es menor a los que realmente escribió la autora), es la
historia de una mujer recién casada con un primo suyo, fuertemente unido al
recuerdo de su primera mujer, muerta pocos meses antes, después de sólo tres de
matrimonio. La recién casada se ve obligada por el marido a imitar a su difunta
mujer, que sigue considerando perfecta. Una noche, durante una estancia en la
ciudad, la mujer acompaña a un silencioso desconocido hasta una casa abandonada
donde se le entrega. A partir de este momento, nunca dejará de pensar en él;
será el recuerdo de su aventura nocturna lo que le ayudará a soportar su
tediosa vida.
Su
amor por el desconocido es tal que sobrevive por encima del dolor y la
ausencia, y sólo el pensamiento de que existe y de que, en algún rincón del
mundo, piensa en ella algunas veces, le hace la vida tolerable. Un día incluso
cree descubrirle en el interior de un coche que se acerca y luego pasa sin
detenerse. Pero cuando le confiesa a su marido su vieja aventura, éste le dice
que jamás ha salido sola de casa por la noche, que el día al que se refiere se
propasó en la bebida y que tal vez vio un fantasma.
Al volver a la
ciudad en la trágica circunstancia del suicidio de su cuñada, se dedica a
buscar la casa donde diez años atrás vivió su aventura, y cuando la encuentra,
la mujer que habita en ella le dice que el dueño de la misma lleva muerto más
de quince y que era ciego. Después de esto, sólo resiste la tentación de
matarse, porque se da cuenta de cuán ridículo resultaría hacerlo a su edad, y
sigue a su marido para entregarse insensiblemente a una vejez sin entusiasmos
ni recuerdos, mientras la niebla inmoviliza las cosas a su alrededor, borrando
incluso el pasado.
María
Luisa Bombal Anthes; nació un 8 de junio en Viña del Mar en 1910 y falleció un
6 de mayo en Santiago de Chile en 1980. Su padre era argentino y su madre tenía
la ascendencia del norte de Europa, María Luisa Bombal creció entre la
literatura castellana y las germánicas, por lo que conoció prontamente las
obras de Goethe, entre otros autores. A la muerte de su padre (1923), la
familia se trasladó a París, donde cursó sus estudios secundarios y
universitarios. Su tesis de licenciatura, presentada en la Universidad de la
Sorbona, trató sobre la obra de Prosper Merimée. De vuelta en Chile en
1931, Pablo Neruda, entonces cónsul en Buenos Aires, la invitó a viajar al país
vecino, donde la escritora chilena residió hasta 1940. Allí conoció a
escritores como Jorge Luis Borges, Victoria Ocampo, Silvina Ocampo y Manuel
Mujica Láinez y desarrolló una intensa actividad en el círculo de la revista
Sur. Ya en Chile, un desengaño amoroso la motivó a viajar de nuevo y se
desplazó a los Estados Unidos, donde un tiempo después contrajo matrimonio con
el francoamericano Rafael de Saint Phalle. Tras la muerte del esposo, regresa a
Chile.
Sus
últimos años los pasó en la casa de reposo de Héctor Pecht. Sumida en el
alcohol, visitó constantemente el hospital afectada de crisis hepáticas. María
Luisa Bombal falleció el 6 de mayo de 1980 en la ciudad de Santiago de Chile,
víctima de una un coma hepático masivo en el hospital El Salvador.

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