Recopilación de Marco Antonio
Regalado.
Perversa, bisexual, extravagante, inquieta, heterodoxa, bruja, perra,
celosa y con una gran sensibilidad y capacidad para sorprender. Jane Bowles,
fue una mujer diferente, con una vida aciaga y conmovedora. La escritora y
dramaturga Jane Auer nació el 22 de febrero de 1917 en la ciudad de Nueva York
en el seno de una familia judía. Pronto se trasladó a Suiza con su madre, quien
tenía la esperanza de poner cura y remedio a la tuberculosis que su hija había
adquirido en la rodilla derecha a tan corta edad.
Jane no regresó a su ciudad natal hasta la adolescencia, momento en el
que tomó contacto con el círculo bohemio e intelectual de Greenwich Village.
Fue en esta época cuando comenzó a dar rienda suelta a su orientación sexual y
tuvo sus primeras experiencias homosexuales.
La caracterizaba una indumentaria muy masculina y físicamente no era
considerada muy agraciada —opinión popular que pongo en tela de juicio, ya que
proviene de unos cánones de belleza machistas y propios de la sociedad
patriarcal de la época—. ¿Quién no ve la feminidad en esta mujer?
El carácter de Jane era gris. Padecía de una gran inseguridad en sí
misma y nunca pudo disfrutar del gran talento que poseía. Esta inseguridad se
vio agraviada al casarse con el escritor de éxito Paul Bowles, de quien adoptó
el apellido con el que firmaría sus obras. Sin embargo, los expertos de hoy en
día opinan que la obra de Jane es más importante que la de su marido.
Paul Bowles era un hombre homosexual, y el de ellos fue un matrimonio
por conveniencia, una tapadera. Llevaron un romance platónico y acordaron que
cada uno compartiría su intimidad con quien quisiera. (1)
"La diferencia entre un viajero y un turista es que el primero no compra
billete de vuelta". Antes de vaciar, en 1947 y para casi siempre, sus
maletas en un apartamento de Tánger en el que fue rodeándose de cajas de
medicinas, ceniza de kif y cartas de correo aéreo, Paul Bowles siguió fielmente
la frase que le atribuye la leyenda. A Marruecos llegó con su esposa Jane tras
patear media Europa, toda América y una parte de Asia. Antes del viaje africano
habían gastado unos meses en una pensión de Brooklyn Heights. Allí se los
encontró Truman Capote, que recordaba que entre el resto de inquilinos estaban
W. H. Auden, Benjamin Britten, Carson McCullers y "un domador de
chimpancés".
Cuando el matrimonio llegó a Tánger la escritora era ella, una mujer que
se definía a sí misma como "judía, lesbiana y coja" y había publicado
cuatro años antes su única novela, Dos
damas muy serias, recién rescatada por Anagrama en un volumen que se
completa con el libro de relatos Placeres
sencillos. Él, además de nómada, era compositor. Hasta 1949 no publicaría El cielo protector, la novela autobiográfica
cuya adaptación cinematográfica a cargo de Bernardo Bertolucci cuatro décadas
más tarde convertiría el apartamento tangerino de Bowles en lugar de
peregrinación, si es que alguna vez dejó de serlo desde que Tánger fuera puerto
de tránsito para los miembros de dos generaciones de relumbrón: la perdida y la
beat.
El propio Paul Bowles consignó en sus diarios cómo el mismo año en que
el cineasta italiano le habló de su proyecto pasaron por allí Patricia
Highsmith, Liz Taylor y Mick Jagger. Y cómo un editor francés le propone hacer
un libro en colaboración con un pintor mallorquín llamado Miquel Barceló.
La película tiró del resto de su obra —Déjala que caiga, La casa de
la araña, La tierra caliente... —
y, de paso, de la de Jane. Pero aquella muchacha radicalmente independiente a
la que su amigo Capote retrató con cabeza de gardenia, porte de golfillo y la
leve cojera que le dejó la caída de un caballo no vivió para ver todo aquello.
Murió un 4 de mayo de 1973 en Málaga….” (2)
____________________
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Fuentes:
(1) KIKA FUMERO, on Jane Bowles, ‘cabeza de gardenia’
(1) KIKA FUMERO, on Jane Bowles, ‘cabeza de gardenia’
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1 junio,
2012
(2) JAVIER RODRÍGUEZ MARCOS, “El país”, 6 ABR 2010.
(2) JAVIER RODRÍGUEZ MARCOS, “El país”, 6 ABR 2010.

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