A 61 AÑOS DE UNA MUERTE IDIOTA
- marco
regalado
Su obra, caracterizada
por un estilo vigoroso y conciso, refleja la philosophie de l'absurde,
la sensación de alienación y desencanto junto a la afirmación de las cualidades
positivas de la dignidad y la fraternidad humana, me refiero al gran Albert
Camus, por supuesto, el novelista, ensayista y dramaturgo francés, considerado
uno de los escritores más importantes posteriores a 1945, y de quién tanto se
escucha sobre su enemistad con Sartre, al aceptar Camus el premio nobel de
literatura.
Camus nació en Mondovi,
en el norte de África, actualmente Drean en Argelia, un 7 de noviembre de 1913,
y murió estúpidamente en un accidente de coche en Villeblerin, Francia al
regresar a su casa en Paris el 4 de enero de 1960, después de haber calificado
que: ‘no existe algo más idiota que morir en un accidente
automovilístico…’
Estudió en la universidad
de Argel. Sus estudios se interrumpieron pronto debido a una tuberculosis.
Formó una compañía de teatro de aficionados que representaba obras a las clases
trabajadoras; también trabajó como periodista y viajó mucho por Europa. En 1939,
publicó “Bodas”, un conjunto de artículos que incluían
reflexiones inspiradas por sus lecturas y viajes. En 1940, se trasladó a París
y formó parte de la redacción del periódico Paris-Soir. Durante
la II Guerra Mundial fue miembro activo de la Resistencia francesa y de 1945 a
1947, director de Combat, una publicación clandestina.
La historia de su
narrativa comienza así: “Hoy ha muerto mamá. O quizá ayer. No lo sé.
Recibí un telegrama del asilo: ‘Falleció su madre. Entierro mañana. Sentidas
condolencias.’ Pero no quiere decir nada. Quizá haya sido ayer…” La
historia transcurre en Argelia que sirve de telón de fondo a la primera novela
que publicó Camus, “El extranjero” (1942), y a la
mayoría de sus narraciones siguientes, sigue diciendo:
“Yo sentía una naturaleza tal que mis
necesidades físicas desplazaban a menudo mis sentimientos. Cuanto más
reflexionaba, Mario Azeabás cosas desconocidas y olvidadas sacaba de mi
memoria. Comprendí entonces que un hombre que no hubiera vivido más que un solo
día podría sin esfuerzo vivir cien años en una prisión. Tendría bastantes
recuerdos para no aburrirse. (...) Comprendí que había destruido el equilibrio
del día, el silencio excepcional de una playa donde había sido feliz. Entonces
disparé cuatro veces sobre un cuerpo inerte en el que se hundían las balas sin
que lo pareciese. Fueron cuatro golpes breves con los que llamaba a la puerta
de la desgracia”. 1
Aunque en su novela “La
Peste” (1947) Camus todavía se interesa por el absurdo fundamental
de la existencia, reconoce el valor de los seres humanos ante los desastres, y
es una de sus obras que a mí me gusta tanto:
“La ciudad, en sí misma, hay que
confesarlo, es fea. Su aspecto es tranquilo y se necesita cierto tiempo para
percibir lo que la hace diferente de las otras ciudades comerciales de
cualquier latitud. ¿Cómo sugerir, por ejemplo, una ciudad sin palomas, sin
árboles y sin jardines, donde no puede haber aleteos ni susurros de hojas, un
lugar neutro, en una palabra? El cambio de estaciones sólo se puede notar en el
cielo. La primavera se anuncia únicamente por la calidad del aire o por los
cestos de flores que traen a vender los muchachos de los alrededores; una
primavera que venden en los mercados. (...) Oyendo los gritos de alegría que
subían de la ciudad, Rieux tenía presente que esta alegría está siempre
amenazada. Pues él sabía que esta muchedumbre dichosa ignoraba lo que se puede
leer en los libros, que el bacilo de la peste no muere ni desaparece jamás, que
puede permanecer durante decenios dormido en los muebles, en la ropa, que
espera pacientemente en las alcobas, en las bodegas, en las maletas, los
pañuelos y los papeles, y que puede llegar un día en que la peste, para
desgracia y enseñanza de los hombres, despierte a sus ratas y las mande a morir
en una ciudad dichosa. (...) La felicidad llegaba a toda marcha, el
acontecimiento iba más deprisa que el deseo. …sabía que todo iba a ser devuelto
de golpe y que la alegría es una quemadura que no se saborea”. 2
De las obras de teatro
que desarrollan temas existencialistas, “Calígula” (1945)
es una de las más conocidas, pero es en “El extranjero” y
el ensayo en el que se basa, “El mito de Sísifo” (1942),
revelan la influencia del existencialismo en su pensamiento:
“No hay más que un
problema filosófico verdaderamente serio: el suicidio. Juzgar que la vida vale
o no vale la pena de que se le viva es responder a la pregunta fundamental de
la filosofía. Las demás, si el mundo tiene tres dimensiones, si el espíritu
tiene nueve o doce categorías, vienen a continuación. Se trata de juegos;
primeramente, hay que responder. Y si es cierto, como quiere Nietzsche, que un
filósofo, para ser estimable, debe predicar con el ejemplo, se advierte la
importancia de esta respuesta, puesto que va a preceder al gesto definitivo. Se
trata de evidencias perceptibles para el corazón, pero que deben profundizarse
a fin de hacerlas claras para el espíritu”. 3
Sus obras posteriores
incluyen la novela “La caída” (1956), inspirada en un
ensayo precedente; “El hombre rebelde” (1951); la obra
de teatro Estado de sitio (1948); y un conjunto de
relatos, El exilio y el reino (1957). Colecciones de
sus trabajos periodísticos aparecieron con el título de “Actuelles” (3
vols., 1950, 1953 y 1958) y “El verano” (1954). “Una
muerte feliz” (1971), aunque publicada póstumamente, de hecho, es
su primera novela. En 1994, se publicó la novela incompleta en la que trabajaba
cuando murió, El primer hombre. Sus Cuadernos,
que cubren los años 1935 a 1951, también se publicaron póstumamente en dos
volúmenes (1962 y 1964). Camus, que obtuvo en 1957 el Premio Nobel de
Literatura. Termino este brevísimo recordatorio sobre la obra de Camus, con
algo que escribiera acerca del oficio de escribir, e invitándolos a leer o
releer su obra:
“Jamás he podido renunciar a la luz, a la
felicidad de existir, a la vida libre en que he crecido. Pero, aunque esta
nostalgia explique muchos de mis errores y de mis faltas, me ha ayudado sin
duda a comprender mejor mi oficio, me sigue ayudando a mantenerme, ciegamente,
junto a todos estos hombres silenciosos que no soportan la vida que se les hace
en el mundo más que por el recuerdo o el refugio en el remanso de breves y
libres felicidades”. 4
______________
- (1)
El extranjero (fragmento)
- (2)
La peste (fragmento)
- (3)
El mito de Sísifo (fragmento)
- (4)
La misión del escritor (fragmento)

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