Recopilación de Marco Antonio Regalado
José Ortega y Gasset
José Ortega y Gasset fue uno de los grandes filósofos y ensayistas
españoles del siglo XX, famoso por su crítica humanista de la civilización
moderna. Su pensamiento, plasmado en numerosos ensayos, ejerció una gran
influencia en varias generaciones de intelectuales. Sus artículos, conferencias
y ensayos sobre temas filosóficos y políticos contribuyeron al renacer
intelectual español de las primeras décadas del siglo XX y a la caída de la
monarquía española en 1931. Su filosofía se popularizó en torno a la expresión "yo
soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo a mí".
José Ortega y Gasset nació el 9 de mayo de 1883, en Madrid, España; hijo del periodista
José Ortega Munilla, cursó sus estudios secundarios en el colegio de Miraflores
del Palo (Málaga) y los universitarios en Deusto y Madrid, en cuya universidad
se doctoró en Filosofía y Letras con una tesis sobre Los terrores del año mil (1904), subtitulada Crítica de una leyenda. Entre 1905 y 1908 completó sus estudios en
Leipzig, Berlín y Marburgo, donde asistió a los cursos del neokantiano Hermann
Cohen.
Fue catedrático de metafísica (su titular anterior había sido Nicolás
Salmerón) de la Universidad de Madrid entre 1910 y 1936. En 1916 fue designado
académico de la de Ciencias Morales y Políticas. Fundó la Revista de Occidente
(1923-1936), la publicación intelectual más abierta al pensamiento europeo del
siglo XX español. Aneja a ella funcionó una editorial (así como su salón de
tertulias) que representaría la más selecta modernidad intelectual de su época.
Elegido diputado al proclamarse la república, fundó con Gregorio Marañón
y Ramón Pérez de Ayala la Agrupación al Servicio de la República. A partir de
1936 vivió en Francia, Holanda, Argentina y Portugal. Regresó a España en 1945
y residió —salvo viajes al extranjero, especialmente a Alemania— en Madrid. En
1948 fundó con su discípulo, el prestigioso Julián Marías, el Instituto de
Humanidades.
Ortega ocupó un lugar de privilegio en la historia del pensamiento
español de las décadas centrales del siglo XX. Maestro de varias promociones de
jóvenes intelectuales, no sólo fue un brillante divulgador de ideas, sino que
elaboró un discurso filosófico de notable originalidad.
Gran parte de su actividad se canalizó a través del periodismo, un mundo
que conocía por motivos familiares y se adecuaba perfectamente a la esencia de
sus tesis y a sus propósitos de animar la vida cultural del país. Además de
colaborar en una extensa nómina de publicaciones, fundó el diario El Sol(1917),
la revista España (1915) y la Revista de Occidente (1923).
En sus artículos y ensayos trató temas muy variados y siempre
incardinados en la actualidad de su época, tanto de filosofía y política como
de arte y literatura. Su obra no constituye una doctrina sistematizada sino un
programa abierto del que son buena muestra los ocho volúmenes de El
espectador (1916-1935), donde vertió agudos comentarios sobre los asuntos
más heterogéneos:
"La verdad, lo real, el universo,
la vida - como queráis llamarlo - se quiebra en facetas innumerables, en
vertientes sin cuento, cada una de las cuales da hacia un individuo. Si éste ha
sabido ser fiel a su punto de vista, si ha resistido a la eterna seducción de
cambiar su retina por otra imaginaria, lo que ve será un aspecto real del
mundo. Y viceversa: cada hombre tiene una misión de verdad. Donde está mi
pupila no está otra; lo que de la realidad ve mi pupila no lo ve otra. Somos
insustituibles, somos necesarios. Dentro de la humanidad cada raza, dentro de
cada raza cada individuo es un órgano de percepción distinto de todos los demás
y como un tentáculo que llega a trozos de universo para los otros inasequibles.
La realidad, pues, se ofrece en perspectivas individuales. Lo que para uno está
en último plano, se halla para otro en primer término. El paisaje ordena sus
tamaños y sus distancias de acuerdo con nuestra retina, y nuestro corazón
reparte los acentos. La perspectiva visual y la intelectual se complican con la
perspectiva de la valoración…"
No obstante, como denominador común de su pensamiento puede señalarse el
perspectivismo, según el cual las distintas concepciones del mundo dependen del
punto de vista y las circunstancias de los individuos, y el concepto de razón
vital, intento de superación de la dicotomía entre razón pura y razón práctica
de idealistas y racionalistas. Para Ortega, la verdad surge de la yuxtaposición
de visiones parciales, en la que es fundamental el constante diálogo entre el
hombre y la vida que se manifiesta a su alrededor, especialmente en el universo
de las artes.
El núcleo del ideario orteguiano se encuentra en obras como España invertebrada (1921), El tema de nuestro tiempo (1923),
La rebelión de las masas
(1930), Ideas y creencias (1940),
Historia como sistema (1940)
y ¿Qué es filosofía? (1958).
Las cuestiones de estética y crítica literaria fueron objeto de sus reflexiones
en Meditaciones del Quijote
(1914), Ideas sobre la novela
(1925), La deshumanización del arte
(1925), Goethe desde dentro
(1932), Papeles sobre Velázquez y Goya
(1950) e Idea del teatro
(1958).
Permanentemente cercano a la realidad inmediata, abordó los asuntos
políticos en Vieja y nueva política
(1914), La decadencia nacional
(1930), Misión de la universidad
(1930) o Rectificación de la
República (1931). Su estilo, más cerca de la prosa literaria que del
discurso filosófico, posee una brillantez expositiva en la que reside una de
las claves del éxito y difusión de sus libros.
______________________
·
Fuentes:
·
· El Poder de la Palabra.
·
· Ruiza, M., Fernández, T. y Tamaro, E. (2004).
Biografia de José Ortega y Gasset. En Biografías y Vidas. La enciclopedia
biográfica en línea. Barcelona (España). Recuperado de https://www.biografiasyvidas.com/biografia/o/ortega.htm
el 12 de mayo de 2020.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario