Recopilación por Marco Antonio Regalado
Tan honesta parece y tan hermosa
mi casta Beatriz cuando saluda,
que la lengua temblando queda muda
y la vista mirarla apenas osa.
Ella se va benigna y humillosa
y oyéndose loar, rostro no muda
y quien la mira enajenado duda
si es visión o mujer maravillosa.
Muéstrase tan amable a quien la mira
que al alma infunde una dulzura nueva
que solo aquél que la sintió la sabe.
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Dante
nació en Florencia, en los últimos días de mayo o los primeros de junio del año
1265, en el seno de una familia que pertenecía a la pequeña nobleza. Su madre
murió cuando todavía era pequeño, y su padre al cumplir los 18 años. El
acontecimiento más importante de esta trágica juventud, según su propio
testimonio, fue conocer, en el año 1274, a Beatriz, la mujer a quien amó y que
exaltó como símbolo supremo de la gracia divina, primero en La vida nueva
y, más tarde, en su obra maestra, La Divina Comedia.
El
amor imposible de Dante fue la bella joven florentina Beatriz Portinari, a
quien inmortalizó en su obra La Divina Comedia y en los sonetos de la Vida
Nueva. Bastaba sólo la sonrisa que ella le prodigaba al pasar para
satisfacer el enorme amor de Dante. Dante Alighieri, encadenado por el amor de
Beatriz, termina por encontrar en ella el camino espiritual que lo conduce al
sumo arquetipo de la mujer en Occidente.
La
Beatriz de Dante, es una de las mujeres más amadas e idealizadas de la
literatura. Dante Alighieri y ella se conocieron desde chiquitos, ella tenía 8
años y él 9, era el año 1272. Dante sintió en aquel instante que su corazón se
rompía debido a los fuertes latidos y, con lágrimas en los ojos, vio claramente
que aquella encantadora niña iba a ser el centro de su existencia. Desde ese
momento, el amor se adueñó de su alma. Beatriz era hija de Folco Portinari
quien vivía cerca de la casa de los Alighieri. Los chicos se vieron en muy
pocas oportunidades y nunca se dirigieron la palabra, pero Dante jamás olvidó
la belleza de la pequeña niña, y marcó para siempre la inspiración de sus
obras. Jamás intercambiaron palabras, pero para Dante se convirtió en su mayor
inspiración.
*(En
Vida Nueva)
Imagen:
HENRY HOLIDAY, pintor prerrafaelita que imagina el
encuentro entre Dante y Beatriz en el Puente de Santa Trinidad.

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