En mitad de la ciudad, bajo un cielo
oleoso,
yazgo en un jardín verde oscuro
que parece sedimento de la imaginación
rodeado a la vuelta por las elegantes espigas de las cercas de hierro
mi rostro se vuelve una luna de soles ausentes.
Un tenue calor golpea mi lectora cara;
las rosas no son rosas en este lugar arenoso
pero el azul gris de las lilas sostiene sus campanillas afuera.
Duras zinias y feas caléndulas
y una dulce estatua de un niño apoyado.
Un fluir de poesía en el canalón del otro lado del patio
me hace pensar que yo fui un pájaro de la prosa;
por sobre la cabeza, en una pesada nube dorada
cuelgan las gordas almas de los animales
y engañan a mis ojos los brillantes puntos de las mariposas
que se encienden y apagan como distantes señales de neón.
Asumiendo que este jardín continuará existiendo
una anciana dama patrulla las zinias
( ella lanza miradas como George Washington al atravesar el Delaware)
El portero da recorridas hasta el hierro del rail,
los amontonamientos ampulosos del trafico están fuera de ahí,
y a través de la calle, en un bar para negros
con espejos de medianoche, el profesional
toma su primer Whisky de la tarde.
yazgo en un jardín verde oscuro
que parece sedimento de la imaginación
rodeado a la vuelta por las elegantes espigas de las cercas de hierro
mi rostro se vuelve una luna de soles ausentes.
Un tenue calor golpea mi lectora cara;
las rosas no son rosas en este lugar arenoso
pero el azul gris de las lilas sostiene sus campanillas afuera.
Duras zinias y feas caléndulas
y una dulce estatua de un niño apoyado.
Un fluir de poesía en el canalón del otro lado del patio
me hace pensar que yo fui un pájaro de la prosa;
por sobre la cabeza, en una pesada nube dorada
cuelgan las gordas almas de los animales
y engañan a mis ojos los brillantes puntos de las mariposas
que se encienden y apagan como distantes señales de neón.
Asumiendo que este jardín continuará existiendo
una anciana dama patrulla las zinias
( ella lanza miradas como George Washington al atravesar el Delaware)
El portero da recorridas hasta el hierro del rail,
los amontonamientos ampulosos del trafico están fuera de ahí,
y a través de la calle, en un bar para negros
con espejos de medianoche, el profesional
toma su primer Whisky de la tarde.
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Karl Shapiro
Falleció un 14 de mayo del 2000, fue poeta y crítico estadounidense. Premio Pulitzer de Poesía 1945, por su obra “V-Carta y otros poemas”.
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Imagen; “El Jardín” Restaurante de Chicago.

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