sábado, 30 de mayo de 2020

JUAN CARLOS ONETTI (Los tres poemas que escribió...)






 Recopilación por Marco Antonio Regalado

En la actualidad, Juan Carlos Onetti, es considerado como uno de los grandes narradores en español, pero también escribió algunos grandes poemas. Fue descendiente de la pareja compuesta por Honoria Borges y Carlos Onetti, llegó al mundo el 1 de julio de 1909 en Montevideo.
Dejó su país natal en 1930, ya casado con su prima María Amalia Onetti, con quien se instaló en Buenos Aires. Años después de haber tenido a su primer hijo, el matrimonio se rompe y él decide volver a Montevideo. Allí vuelve a apostar al amor, pero con una particularidad: su nueva compañera (y futura esposa) es María Julia, la hermana de su ex mujer. Tras esa experiencia, se uniría en matrimonio en 1945 con Elizabeth María Pekelharing y, con el tiempo, se enamoraría de Dorothea Muhr.
Sobre su experiencia profesional independientemente de los textos que publicó se puede mencionar su paso por “Marcha” (semanario donde se desempeñó como secretario de redacción) y su labor en la agencia de noticias Reuters. Asimismo, Onetti trabajó en publicaciones como “Ímpetu”, “Vea y Lea” y “Acción”.
Su obra narrativa: “El pozo”, “La vida breve”, “La cara de la desgracia”, “Los rostros del amor”, “Tan triste como ella y otros cuentos”, “Dejemos hablar al viento” y “Cuando entonces” son algunos de los títulos que forman parte de la producción literaria de este escritor que, a lo largo de su trayectoria, acumuló galardones como el Premio Nacional de Literatura de Uruguay, el Premio Cervantes y el Premio de la Unión Latina de Literatura, entre otros. Cabe resaltar que Juan Carlos Onetti encontró la muerte en suelo madrileño el 30 de mayo de 1994.
Hablaba antes de que Onetti es un gran narrador, alguien que influenció al boom latinoamericano, y narradores que vendrían después, su narrativa está llena de momentos poéticos, desde El pozo; pero también escribió poesía o textos poéticos, los tres poemas que comparto son muy buenos, el mejor para mí; La balada del ausente. Entre las curiosidades agrupadas en el volumen "Miradas sobre Onetti", (compilado por el periodista Omar Prego y editado por el sello Alfaguara en Uruguay, en 1995), llama la atención este poema (La balada del ausente), rara avis de la obra de Onetti, en el que no es difícil detectar la influencia del tango. Al parecer, Onetti sólo escribió tres poemas durante toda su vida, aunque hay quien opina que sus verdaderos poemas son, en realidad, sus novelas.

Aquí los tres poemas:

Q U E R I D A L I T T Y

Desde hace meses
con inusitada frecuencia
no me deja el cartero cartas tuyas.
Será amnesia del hombre
o tal vez las apile
en un rincón limpio
de su cuarto de soltero
solterón
y algún día me las traiga
cinta rosa
todas juntas
como un banquete
para el olvidado hambriento
que puede imaginarse
desde ahora
una clara catarata
de ternuras y recuerdos.

Y EL PAN NUESTRO

Sólo conozco de ti
la sonrisa gioconda
con labios separados
el misterio
mi terca obsesión
de desvelarlo
y avanzar porfiado
y sorprendido
tanteando tu pasado
Sólo conozco
la dulce leche de tus dientes
la leche plácida y burlona
que me separa
y para siempre
del paraíso imaginado
del imposible mañana
de paz y dicha silenciosa
de abrigo y pan compartido
de algún objeto cotidiano
que yo pudiera llamar
nuestro

BALADA DEL AUSENTE

Entonces no me des un motivo por favor
No le des conciencia a la nostalgia,
La desesperación y el juego.
Pensarte y no verte
Sufrir en ti y no alzar mi grito
Rumiar a solas, gracias a ti, por mi culpa,
En lo único que puede ser
Enteramente pensado
Llamar sin voz porque Dios dispuso
Que si Él tiene compromisos
Si Dios mismo le impide contestar
Con dos dedos el saludo
Cotidiano, nocturno, inevitable
Es necesario aceptar la soledad,
Confortarse hermanado
Con el olor a perro, en esos días húmedos del sur,
En cualquier regreso
En cualquier hora cambiable del crepúsculo
Tu silencio
Y el paso indiferente de Dios que no ve ni saluda
Que no responde al sombrero enlutado
Golpeando las rodillas
Que teme a Dios y se preocupa
Por lo que opine, condene, rezongue, imponga.
No me des conciencia, grito, necesidad ni orden.
Estoy desnudo y lejos, lo que me dejaron
Giro hacia el mundo y su secreto de musgo,
Hacia la claridad dolorosa del mundo,
Desnudo, sólo, desarmado
bamboleo mi cuerpo enmagrecido
Tropiezo y avanzo
Me acerco tal vez a una frontera
A un odio inútil, a su creciente miseria
Y tampoco es consuelo
Esa dulce ilusión de paz y de combate
Porque la lejanía
No es ya, se disuelve en la espera
Graciosa, incomprensible, de ayudarme
A vivir y esperar.
Ningún otro país y para siempre.
Mi pie izquierdo en la barra de bronce
Fundido con ella.
El mozo que comprende, ayuda a esperar, cree lo que ignora.
Se aceptan todas las apuestas:
Eternidad, infierno, aventura, estupidez
Pero soy mayor
Ya ni siquiera creo,
En romper espejos
En la noche
Y lamerme la sangre de los dedos
Como si la hubiera traído desde allí
Como si la salobre mentira se espesara
Como si la sangre, pequeño dolor filoso,
Me aproximara a lo que resta vivo, blando y ágil.
Muerto por la distancia y el tiempo
Y yo la, lo pierdo, doy mi vida,
A cambio de vejeces y ambiciones ajenas
Cada día más antiguas, suciamente deseosas y extrañas.
Volver y no lo haré, dejar y no puedo.
Apoyar el zapato en el barrote de bronce
Y esperar sin prisa su vejez, su ajenidad, su diminuto no ser.
La paz y después, dichosamente, en seguida, nada.
Ahí estaré. El tiempo no tocará mi pelo, no inventará arrugas,
no me inflará las mejillas
Ahí estaré esperando una cita imposible, un encuentro que no se cumplirá.
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Foto: Las gafas de Onetti

miércoles, 27 de mayo de 2020

EL DESEO CONCLUIDO ________________ (José Carlos Becerra)



 Recopilación por Marco Antonio Regalado

Las imágenes que emergen de tu cuerpo desembocan en esta noche que no eres tú ni soy yo quienes conversan en el cuarto de al lado y a quienes escucho completamente solo. Concibiendo esta noche como algo inmóvil, bien podríamos ser tú y yo los que están al otro lado, tu voz es un receptáculo indeterminado que no ha terminado nunca, aunque en última instancia este espacio nos haya suprimido juntos y estemos allá hablando, esperándote yo rendido en la cama tibia mientras tú regresas del baño quejándote del frío.
Porque el amor lleva consigo su propio espacio, porque el muerto no sentirá nunca su desaparición; la fosforescencia que se mueve sobre la superficie del deseo que ha concluido.*

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José Carlos Becerra fue un poeta mexicano, que nació en Tabasco el 21 de mayo del año 1936 y falleció trágicamente en la carretera de Brindisi, Italia el 27 de mayo de 1970. Desde muy joven fue vencedor de diversos concursos de relativa importancia en su país, y se esforzó por dar a conocer sus obras a través de los medios de comunicación. Cabe mencionar que antes de cultivar la poesía se concentró en el cuento y el periodismo. La beca Guggenheim lo llevó a Norteamérica y más tarde se dirigió al continente europeo, donde pasaría sus últimos años, aunque muy productivos a nivel literario. Luego de haber vivido en varios países, y cuando aún tenía mucho camino por recorrer, la muerte lo sorprendió a los 34 años.
Sus tres obras inéditas, "La Venta", "Fiestas de invierno" y "Cómo retrasar la aparición de las hormigas" fueron rescatadas por los allegados del escritor y actualmente es posible hallar toda su producción poética bajo el título "El otoño recorre las islas". Como siempre, para conocer a un poeta no existe mejor manera que a través de sus propios versos.
·         *De: Fiestas de invierno

SI LOS POETAS FUERAN MENOS TONTOS…

  ·          Boris Vian Si los poetas fueran menos tontos Y si fueran menos perezosos Harían a todos felices Para poder dedicarse ...